COCHES CLÁSICOS AMERICANOS POR EXCELENCIA

Cada uno tiene sus gustos y todos nos decantamos según aquello que más nos apasiona, y nos vemos influenciados por los grandes nombres de marcas y sus lugares de origen. Los alemanes, italianos, americanos… todos con sus curvas y líneas diferentes, cada cual con sus diseños y características, proporcionando sus detalles que hacen a los coches únicos. Otros, en cambio, pasean por debajo del radar de éxito pese a ser igual de buenos que los más llamativos. 

Vamos a centrarnos en los coches americanos clásicos, aquellos que despiertan miradas allá por donde pasan independientemente de las preferencias propias con su estilo único y atemporal.

Cadillac Eldorado

Fue un gran protagonista entre los años 1953 hasta el 2002, en el que su hermano Cadillac XLR le robó el puesto. 

Se trataba de un coche amplio (con versiones de hasta 6 asientos) y era el primer modelo que contaba con un parabrisas panorámico, con un motor V8 de 5.4 litros y una potencia de 210 CV. 

A pesar de tener prevista una sola edición de su productividad, su éxito y demanda lo acabaron llevando a tener una producción continuada y apareciendo en clásicos del cine con Bond tras su volante, por ejemplo.

Cadillac Fleetwood

Este modelo de Cadillac es el famoso coche político; lo reconocemos porque ha sido el favorito de diplomáticos a lo largo de los años 50 y 60. Tal era el deseo con el modelo, que el propio Franco se hizo con uno.  Recibían su nombre por la localización en la que estaba la división de General Motors en la que se elaboraban, ubicada en Pennsylvania. 

Chevrolet Impala

En 1957 se presentó por primera vez al mundo y resultó ser todo un éxito. Se ofrecía como un coupé y como descapotable y con su línea deportiva recordaba al Corvette.

Gracias a sus mejoras innovadoras y su velocidad, consiguió mantenerse en el mercado americano incluso en épocas difíciles, pero su motor V8 y sus suspensiones Air-Level no abandonan las ventas automovilísticas por el momento.

La marca Chevrolet es una buena amiga del mundo cinematográfico, por lo que podemos verla en muchos films; sin ir más lejos, el famoso Batmóvil era un Impala muy modificado que apareció en las películas de “Batman” y “Batman Vuelve”.

Chevrolet Camaro

Podríamos decir que es uno de los muscle car por excelencia. El Chevrolet Camaro es uno de esos autos que nos hace dar la vuelta al rugir de su motor y nos brillan los ojos con sus fantásticas líneas. Pese a que en Europa la marca está casi desaparecida, en Estados Unidos siguen peleando por las calles. Hablando concretamente de este modelo, nacido en 1966 simplemente para plantarle cara al Mustang, lleva ya seis generaciones dando guerra. Se presentó al mundo en septiembre del mismo año, plena época de los pony cars, y nos ofrecía dos versiones: Camaro Rally Sport (RS) y Camaro Super Sport (SS). 

Chevrolet Corvette

El Corvette agradece su nombre a las barcas rápidas y pequeñas que se llaman “corbetas”. Fue un modelo que destacó desde su primer momento; in fact, gracias al éxito que tuvo la presentación de sus diseño curvilíneo y su estilo futurista, su producción se aceleró para salir lo antes posible al público. 

300 unidades en blanco y rojo fueron el tiro de salida, que acabarían siendo sinónimas de diseño, ambición y rendimiento. Empezó con un motor V6 bajó el capó, pero en 1955 también se ofrecía con un V8; hasta llegar su última tirada, en la que se destaca por ofrecer el primer Corvette de motor central, una idea que lleva años en progreso dentro de la compañía.

Dodge Charger

¿Quién no conoce al fiel aliado de Toretto en Fast and Furious? Este icónico coche nos ofrece opciones V8 con entre 230 y 335 CV, pero también cuenta con versiones más extremas de hasta 500 CV (oficialmente 425 CV, pero siempre se puede ir un poco más allá si consigues tener entre manos el volante del 426 HEMI). 

Aun teniendo orígenes de puro muscle car, se adentró tanto en el lecho americano que fue variando sus versiones hasta convertirse en un auto mucho más exquisito y refinado, pero igualmente icónico y con un rendimiento elevado; pese a no tener las características de sus predecesores. 

Dodge Viper

El agosto del 2017 fue el fin para este clásico, pero seguro que todos recordarán siempre el icónico Viper, famoso sobretodo en los años 80 y 90. Se conocieron varias generaciones de este deportivo a lo largo de los años, que fueron variando sus motores y transmisiones, cada vez ofreciéndole más potencia generalmente. 

La última variante, Phase VX, fue conocida (a parte de ser la última versión de este modelo) como la más veloz y potente de la historia.

Ford GT40

Este modelo nace con el objetivo de batir entre los 50 y 60 al gran fabricante de coches automovilísticos que existía en aquel momento: Ferrari. Ford y Shelby American se unieron para concebir al coche que debía competir con la gran marca italiana y el resto de las europeas. Recibe su nombre por su altura de 40 pulgadas y en referencia a Gran Turismo (GT40), contando con un motor V8. 

En 1966 fue la primera vez que el Ford venció a Ferrari, con Carrol Shelby tras su volante, y de esta manera siguió dominando en Le Mans, durante otros tres años.

Ford T

El gran impulsor de la producción en cadena de coches, concebido en 1908 y conocido alrededor del mundo. Pese a ser un coche con solo 20 CV de potencia, podía alcanzar los 71 km/h. Lo más memorable de este coche fue el cambio que provocó a la hora de producir automóviles, reduciendo drásticamente las horas invertidas en la producción.

Gracias a eso Henry Ford, creador de la primera cadena de montaje móvil, comenzó a producir en masa y llevó a los autos a convertirse no solo en un objeto de movilidad sino en un símbolo de clase social.

Ford Mustang GT

No debe existir un coche que sea más clásico americano que el Ford Mustang GT. Todas sus generaciones están marcadas por ese puro estilo estadounidense que le caracteriza, con ese estilo retro que no pasa desapercibido ni al que los años parece pasar de moda. Dos puertas, tracción trasera, un V8 y un aspecto exterior cautivador se mantienen fiel a este modelo, pese a tener ediciones especiales que salen un poco más de su línea. 

Gracias al preparador de coches Carrol Shelby, pudimos ver versiones un tanto más extremas pero igualmente únicas como sería la creación de uno de los mejores modelos de Mustang, el Shelby GT500.

Ford Thunderbird

El Ford Thunderbird llegó al mundo en 1955 y nos ofreció 13 generaciones para disfrutar. Su V8 y sus 198CV le ayudaron a posicionarse incluso por delante del Corvette con su modelo Mercury, que alcanza los 245 CV de potencia y podía llegar casi a los 300 si se le dotaba de un sobrealimentador Paxton.

Su nombre procede del folklore americano, y nos cuenta la historia mitológica del Thunderbird (pájaro del trueno) que gobernaba en el cielo y era un aliado divino de los humanos. 

Plymouth Superbird

Este modelo fue una versión del Plymouth Road Runner que llevaron al extremo con sus modificaciones. Su objetivo era construir un auto para competir en la NASCAR; de ahí sus líneas aerodinámicas que buscaban tener una velocidad más elevada.

Dodge y Playmouth le ofrecieron al modelo en carretera un enorme alerón trasero y un morro puntiagudo (ayudando al modelo Charger Daytona por ejemplo a llegar a ser el primero en la competición rompiendo la marca con una velocidad de 320km/h) y también su característica bocina imitando al correcaminos. 

Pontiac GTO

Se dice que fue el primer muscle car de la historia y que llevó a la vida al resto de sus siguientes rivales nombrados anteriormente. Primeramente lucía unas líneas rectas y era un coche amplio, pero posteriormente se redondeó sus curvas al estilo botellín de CocaCola, sin cambiar eso sí su motor V8 con 330 CV. Su versión más famosa fue la segunda versión, de 1968 con un estilo fastback, que alcanzaban los 375 CV de potencia en algunas de sus mejores versiones como “The Judge” o “Ram-Air”.

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